Los Knicks están (estamos) de vuelta
Con un baloncesto que no deja margen a los rivales.
27 años de espera. 27 años para que los Knicks vuelvan a unas Finales de la NBA tras aquellas de 1999. ¿Será otra vez contra los Spurs?
De momento no adelantemos acontecimientos y disfrutemos —salvo que seas de los Cavs— de un grupo de jugadores que está dejando huella a lo bruto. No solo por ser el primer equipo de Manhattan capaz de llegar tan lejos desde aquellos míticos Knicks de los noventa, sino porque la forma en que están avanzando a los playoffs no tiene muchas comparaciones.
Anoche terminaron de liquidar a los Cavaliers. Otra masacre a domicilio. La ventaja que acumularon los Knicks llegó a ser de 45 puntos para continuar con una racha de juego que pocas veces se ha visto en lo que a números se refiere:
11 victorias consecutivas.
+262 de diferencial acumulado en esas victorias (+23,8 de media.
12–2 a lo largo de los playoffs.
+271 diferencial acumulado en los playoffs (apuntando a reventar el mejor dato de siempre en unos playoffs completos).
Victoria definitiva ante Atlanta por 51 puntos.
Victoria definitiva ante Philadelphia por 30 puntos.
Victoria definitiva ante Cleveland por 37.
Y quizá el más llamativo: +246 en los últimos 10 partidos, el mejor dato de la historia de temporada regular y playoffs de cualquier equipo en su mejor racha posible; superando incluso a los Bulls de Jordan (+203 en 1997) o los Warriors de Curry y Durant (+206 en 2017).
Wow. Revisa esos números de nuevo. Lo que significan es que estamos viendo un mes de un baloncesto tan dominante que asusta. Y no vale decir ahora que en el Este no hay nadie cuando hasta hace nada veíamos a los Celtics como candidatos, a los 76ers que se merendaron a los Celtics como una seria amenaza, a los Hawks que se pusieron 2–1 ante estos Knicks como un equipo más que molesto o a los Cavs de Mitchell y Harden apuntando alto. Esos equipos no son nadie.
Así que igual que fueron ocho días de descanso los que disfrutaron antes de enfrentarse a los Cavs, nueve días de asueto serán los que tendrán antes de saltar a la pista en Oklahoma City o San Antonio para disputar el primer partido de Finales que esta histórica franquicia jugará en más de un lustro. Es lo que tiene arrasar.
Por lo de histórica es por lo que escribía en el título algo así como «los Knicks estamos de vuelta». Es bueno para la NBA que los Knicks sean punteros. Son una de las franquicias más famosas, con más seguidores, con más audiencia y con mayor mercado de toda la competición. A su vez han sido un gran hazmerreír durante casi dos décadas debido a su nefasta gestión con periodos delirantes como entre 2001 y 2010 en los que promediaron 31 victorias por año a lo largo de nueve campañas o los 24 triunfos de media entre 2014 y 2020 con dos cursos de 17–65.
En los 20 años transcurridos entre 2001 y 2021:
4 temporadas con balance positivo
16 con marca perdedora
5 clasificaciones para playoffs
1 serie de playoffs ganada
No funcionaron Isiah Thomas, Mike D’Antoni, Larry Brown, Lenny Wilkens, Don Chaney, Derek Fisher, Jeff Hornacek, David Fizdale, Donnie Walsh o Phil Jackson. No había manera de construir nada serio, porque además lo de Stoudemire y Melo solo fue un espejismo, una temporada regular demasiado buena para el nivel real de la plantilla y de nuevo al pozo.
Mike Brown, con sus luces y sombras y aquella mala racha de enero, ha superado la prueba de fuego de esta primera temporada en una silla caliente y está brillando en la dirección del grupo. Para eso se lo fichó después de que Thibodeau elevase el nivel competitivo de este equipo a costa de llegar fundidos a la primavera, especialmente aquella de 2024 en la que encontrar a seis jugadores de rotación sanos era misión imposible.
El fichaje de Josh Hart fue un acierto, como los traspasos por Towns —clave vital en el eficiente ataque knickerbocker—, Anunoby y Bridges, pese al enorme precio pagado por este último y a que por el camino se quedasen nombres que también tienen algo de parte en el éxito actual como son Julius Randle y Donte DiVincenzo.
Pero es Jalen Brunson quien se lleva todos los focos de forma más que merecida. Porque es el líder de este proyecto. El que tiene el balón cuando quema. El que renunció a decenas de millones de dólares en un contrato garantizado para permitir que sus compañeros fuesen mejores. El que ha sido elegido MVP de las Finales del Este con nueve votos de nueve posibles. El que tendrá sobre sus hombros la responsabilidad máxima para alcanzar la última frontera, la de lograr el primer campeonato en más de 50 años.
En cualquier caso, lo dicho. No adelantemos lo que está por venir. Si eres de los Knicks, disfruta. Si no lo eres, pero te caen simpáticos o simplemente te gusta el buen baloncesto, también.
¡Salud!
—Elio


