82 partidos

82 partidos

Sobre el tanking (2)

Perder adrede es uno de los grandes temas de la semana, como ocurre casi todos los febreros.

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Elio Martínez
feb 18, 2026
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man jumping above Russian tank
Foto de Chris Geirman en Unsplash

Cuando me pongo a escribir para enviar un texto sobre la NBA, dudo. ¿El tema a tratar lo enfoco un algo de perspectiva Twitter hardcore NBA o el de una persona del mundo real?

Dicho de otro modo, ¿has leído o escuchado algo sobre el tanking en la NBA en los últimos días? Si solo ves partidos y poco más, probablemente no; si además de eso consumes información sobre la liga, seguro que sí.

Así que me toca escribir sobre tanking. Otra vez. Pero sin extenderme, porque lo escrito once meses atrás sirve perfectamente para hoy.

Tras el cierre del mercado invernal y tener claro todos que al menos tres equipos del Este y cinco del Oeste se han preparado adrede para perder los máximos partidos posibles de aquí a final de temporada, otra vez las voces de alarma.

Que si esto no puede ser. Que si va contra el deporte. Que si los Thunder diciendo a Adam Silver mira todo lo que hace Utah para perder partidos. Que si las casas de apuestas dando un toque a Silver porque con estas rotaciones es imposible prever lo que van a hacer los equipos en ciertas ocasiones. Que si periodistas argumentando todo tipo de soluciones con mayor o menor sentido para acabar con esto. Que si…

La NBA ya había actuado parcialmente antes del All-Star imponiendo multas a Pacers y Jazz (similares a las que en años anteriores había colocado a Mavs y Jazz, repetidores en estas lides), pero la cosa no va a cambiar a corto y medio plazo porque una cosa es lo políticamente correcto y otra la realidad del asunto.

Parece que el tanking molesta a todos por igual. Pero si rascas un poco, la cosa cambia.

La realidad es que los aficionados de equipos en el limbo o en construcción reconocen que es mejor estrategia de futuro perder partidos y apoyan ese plan. Que los analistas hacen más o menos lo mismo diciendo cada dos por tres que a tal equipo le conviene perder para conservar su pick. Que los equipos no dudan en organizar auténticos descalzaperros en pista para perder partidos (¿recuerdas cuando los Thunder medio retiraron a Al Horford para que no jugase con ellos y así perder más?). Que las casas de apuestas lo que quieren es mayor claridad y lo que piden es que si Markkanen no va a jugar el último cuarto que tampoco lo haga en los tres primeros. Que la NBA sanciona con multas cuando quiere, poniéndose de perfil en multitud de ocasiones cuando franquicias como Toronto practican el sabotaje sin que los medios de masas pongan el foco allí.

La realidad, como siempre, es compleja y con multitud de ángulos. Por muchas quejas que haya no se puede acabar con la lotería. Se instauró para eliminar algo que no funcionaba. Como tampoco se puede eliminar el Draft, el cual existe para que todos los equipos tengan esperanza de futuro, incluidos los Kings. Tampoco es solución volver a las probabilidades de lotería de antes si quieres evitar otro The Process salvaje, porque acabaría pasando.

Lo cierto es que esto no es novedad. Es lo mismo de todos los febreros tras el cierre del mercado. Cuando un tercio de la liga sabe que su temporada está más muerta que los televisores 3D, el destino de esos equipos sentenciados no es otro que la lotería. Y si hoy en día ser el séptimo peor de la NBA te da casi cuatro veces más opciones de conseguir el número 1 del Draft que el undécimo peor, pues luchar por el play-in lo va a hacer Rita la cantaora. Y es que el cambio que se introdujo entre 2017 y 2019 parece haber agravado el problema ya que ahora más equipos tienen incentivos por no ganar.

Si eres aficionado, directivo o propietario de Jazz, Wizards, Pacers, Kings, Nets, Mavs o incluso Bulls, sabes que lo inteligente, lo apropiado, lo correcto de febrero a abril de 2026, es perder. Más en un Draft como el que se anticipa este verano, que al parecer viene plagado de calidad, con Peterson, Dybantsa, Boozer y compañía llamando a la puerta.

Te lo digo de otro modo: si eres aficionado, directivo o propietario de un equipo mediocre destinado a play-in o la lotería, ¿cómo no vas a maximizar tus opciones de cara a conseguir al Cooper Flagg o Wembanyama de turno? ¿Es más importante ganar seis o siete partidos —¡de 82 en total!— para seguir en la misma situación? ¿O es mejor favorecer la posibilidad de adquirir a un talento generacional que cambie el rumbo de tu franquicia para siempre? Si no importa desechar casi una temporada, qué van a importar diez o quince partidos de final de regular season.

Si eres aficionado, directivo o propietario de uno de esos equipos lo que quieres es a Wembanyama, porque eso es mucho más importante a diez años vista que ganar diez partidos más una determinada campaña. No hay más que mirar a los datos de los últimas seis cursos, desde que el nuevo sistema de lotería entró en vigor:

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