82 partidos

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Tras 15 días de playoffs…

Sorpresas, dos remontadas a un 3-1 y estadísticas que anticipan tendencias.

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Elio Martínez
may 04, 2026
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Photo by Stefan Cosma on Unsplash

Remontar un 3–1 es tan difícil que hace diez años escribí un breve artículo para nbamaniacscomentando caso por caso. En aquel entonces los Warriors se encontraban en esa tesitura y aunque era difícil pensar que lograsen sacar adelante ese marcador en contra, lo hicieron. Caprichos del destino, un mes después supieron lo que se sentía desde el otro lado, perdiendo una ventaja de un 3–1 en unas Finales NBA. Fueron las ocasiones décima y undécima que veíamos como se remontaba un 3–1.

En 2020 los Nuggets firmaron la duodécima y decimotercera en dos caóticas series consecutivas durante La Burbuja de Orlando.

Han pasado seis años para que podamos volver a ver un 3–1 remontado. Y no solo ha sido una vez, sino dos. Son quince en casi 80 años de NBA. Es una proeza. Una rareza que han conseguido Pistons y 76ers para desgracia de Magic y Celtics.

Detroit cumplió

Los Pistons se vieron con el agua al cuello tras el cuarto partido. En el sexto estaban vistos para sentencia cuando de repente un equipo dejó de saber jugar al baloncesto. Desde ese momento básicamente todos los jugadores de Orlando salvo Paolo Banchero se olvidaron de anotar y Detroit terminó ganando el Game 7 con solvencia y margen.

Para los Magic es su tercera temporada seguida cayendo en primera ronda. El tufo es a estancamiento, a escasa evolución. Así que ni doce horas han transcurrido desde la eliminación y ya hay una primera consecuencia: Jamal Mosley, renovado meses atrás como entrenador, ha sido fulminado.

Lo de los Celtics

La mayor sorpresa de esta primera ronda ha sido la eliminación de los Celtics. Como expliqué hace un par de días, encontrar un razonamiento a lo que estaba pasando era fácil ya que no estábamos hablando de un séptimo cabeza de serie normal con el talento justo, pero no cabía otra que esperar más de Boston y que los clasificados a la siguiente ronda fuesen ellos.

Al fin y al cabo habían sido ellos los que habían logrado el segundo mejor balance del Este, los que habían sumado nada menos que 56 victorias, los que habían desmontado medio equipo para ahorrar dinero sin dejar de buscar la gloria, los que habían conseguido que mereciese la pena que Jayson Tatum volviese a jugar al baloncesto acortando los plazos habituales en una lesión como la suya.

Sin embargo…

Tatum no pudo disputar el séptimo partido. Molestias en la rodilla. Tal vez no debería haber promediado 38 minutos de juego en los primeros cinco partidos de la serie.

Siguieron empeñados en el triple como santo y seña de su juego. Game 7: poco más de dos minutos por jugarse, un punto abajo Boston. Los Celtics inician el contraataque. Primero White y después Brown descartan darle la bola a Queta para que anote dos puntos fáciles en apariencia:

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