La noche en la que se despejaron dudas
Ba-lon-ces-to.
No es el mejor titular para un boletín exprés como el de hoy, pero es la mejor frase que se me ha ocurrido para no reventar la experiencia a quien aún no haya visto el partido de esta pasada madrugada.
Era un Game 7, ¿recuerdas? Pero no un séptimo partido cualquiera. Era el duelo entre los dos mejores equipos del Oeste de la actualidad y ¿del próximo lustro? Era el choque definitivo entre el vigente campeón que parecía apuntar a las 70 victorias hace unos meses y el aspirante que ni siquiera lo era a comienzos del otoño. Al menos para mí. Siento algo de vergüenza al copiar y pegar lo que escribí en octubre:
Los candidatos del Oeste
Oklahoma City.
(Espacio en blanco).
Denver y Houston.
(Más espacio en blanco).
Los actuales Clippers. Los actuales Lakers. Los actuales Wolves. Los actuales Warriors.
¿Qué serán los Mavs de Flagg si Davis está sano e Irving vuelve?
He mencionado ocho equipos entre los que no voy a meter a Spurs o Grizzlies por falta de calidad suficiente para considerarlos.
Increíble la poca confianza que tenía en San Antonio. ¿Tan poca como para mencionarlos al lado de Memphis? Sheeeesh. En mi descarga, si es que se puede argumentar algo a mi favor, antes de que terminase 2025 ya advertí que los Spurs habían llegado a la parte noble del Oeste y podían ser un candidato; en febrero ya los coloqué entre los máximos aspirantes al título sin atreverme a apostar contra ellos por el enorme salto que habían dado de la noche a la mañana.
Comenzados los playoffs no tenía dudas. En la porra que estamos haciendo en nuestro Discord dije que los Spurs serían campeones en seis partidos ante los Knicks porque lo que estaban haciendo en primavera asustaba.



