82 partidos

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Tienes a Luka, Wemby y Jokić… y te cargas la temporada

Probablemente nunca hubo tanto talento a la vez en pista. Nunca se gestionó tan mal lo que rodea a ese talento.

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Elio Martínez
abr 12, 2026
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a red wrong way sign on a pole
Fotografia de Jon Tyson em Unsplash

Hay quien dice que cuando criticas de manera recurrente es que eres un cascarrabias. Que si nada te sirve, el problema lo tienes tú, no los demás.

En Twitter y diferentes medios de comunicación existen cuentas, periodistas, analistas y aficionados que critican a la NBA por sistema. Pocas veces son las que alaban a la liga y en ciertos casos la línea editorial ha quedado tan marcada en ir contra la NBA de hoy en día que a veces dudamos si esos mismos medios, cuentas hater y analistas tendrían razón de ser si no fuese para ir en el mismo sentido, poniendo a la NBA a los pies de los caballos cada vez que hay ocasión. Por lo que son notorios es por el reproche. Lo que monetizan es la crítica.

Aquí no somos así. Pero tampoco hay que escatimar las valoraciones negativas cuando hay cosas que se hacen mal. Nunca se me han caído los anillos por aplaudir la grandeza que esta competición nos muestra día a día y tampoco me he cortado a la hora de soltar palos con mayor o menor merecimiento.

Lo de hoy irá en clave crítica. No dejará de ser un rant, una diatriba contra todo lo que se está haciendo mal. Y el enfado no viene solo porque haya cosas que no funcionen, sino porque se siguen dando bandazos que empeoran lo que buscan corregir, y eso hace que todo lo bueno que tiene la liga, que es mucho, quede empequeñecido.

Porque en la NBA ha habido, hay y habrá problemas. Pero últimamente parece que la cabeza de la liga apenas da una a derechas.

Lo de que las canchas estén plagadas de publicidad que previamente no existía, las camisetas tengan logotipos publicitarios que antes no tenían, haya tantos uniformes y pistas por equipo y temporada que no sepamos ni quién está jugando, a la WNBA se le sigan añadiendo equipos pese al riesgo que eso entraña para una liga que tal vez no deba dar pasos tan rápidos o se vayan a aprobar dos nuevos equipos para la NBA en un momento en el que un tercio de la liga no compite, lo podemos mencionar de pasada sin entrar en detalle.

Digamos que esos son problemas que se pueden pasar por alto y se pueden solucionar con fáciles decisiones. Pero hay otros asuntos que no hay por dónde cogerlos.

Había que lidiar con el tanking profesionalizado por The Process que cada curso practicaban tres o cuatro equipos y se cambiaron las normas de la lotería en 2019. Resulta que ahora tenemos un tanking fuera de control con diez equipos practicándolo de modo tan salvaje que hace semanas que hay multitud de puestos de la clasificación ya decididos, mientras la propia NBA investiga a sus equipos para ver si están perdiendo aposta o es que son directamente inútiles (ejemplo: Sacramento Kings).

La situación ha llegado a tal punto que ya sabemos que habrá una votación en mayo para instaurar un nuevo sistema para la lotería. Todas las ideas que se han ido filtrando tienen puntos débiles, así que me temo que dentro de unos años volveremos a las mismas. Igual que cuando los equipos se dieron cuenta de que si tiraban más triples tenían más opciones de ganar y ya no han dejado de hacerlo, el tanking no va a desaparecer porque un tanking bien hecho y con cierta dosis de fortuna te deja a las puertas de la historia (ejemplos actuales: Thunder, Spurs y Pistons, tres equipos que daban horror hace no mucho y ahora son élite).

Teníamos cierto hastío por una temporada regular tan larga. La solución era sencilla: reducirla. El precio a pagar era fácilmente cuantificable: ingresar menos dinero. Como nadie quiso dejar un solo dólar encima de la mesa empezaron a llegar las propuestas para comulgar con ruedas de molino. Un play-in de prueba. Que sí, que ahora dejamos el play-in de forma permanente, pese a que aún no conozco a un solo aficionado que esté deseando ver los típicos partidos de abril entre Miami, Chicago y Atlanta. Una Copa NBA que primero llamamos In-Season Tournament mientras la probamos, luego le ponemos el nombre correcto y después de tres temporadas en marcha sigue habiendo una mayoría de jugadores que no tienen ni idea de cómo funciona. Cómo vamos a reducir la temporada en 10 partidos y dejar de ganar unos milloncejos de más, por amor de Dios.

Vamos viendo que el All-Star se nos muere y empezamos a inventar. Que si cambios en la forma de votar a las estrellas, que si adiós posiciones, que si capitanes que eligen equipos, que si finales de partido diferentes, que si competición por cuartos, que si un torneo de tres equipos, que si metemos homenajes en mitad de las pachangas, que si ahora dividimos a los equipos entre continentes, que si...

No nos gustaba el load management. No lo supimos atajar porque, oh sorpresa, los jugadores corren más y más rápido que nunca y por tanto sufren lesiones y cargas musculares mayores a lo habitual siendo la única solución reducir la temporada y no menciones a la bicha porque el dinero. Así que nos sacamos de la manga la norma de los 65 partidos para optar a los premios de la temporada. Presentas esta 25-26 con no solo Giannis, LeBron o Curry inelegibles, sino que ahora mismo tampoco lo son Anthony Edwards, Cade Cunningham y Luka Dončić (líder anotador de la NBA). Y más: si Wembanyama (líder en tapones) y Jokić (líder en rebotes y asistencias) no hubiesen podido jugar el último fin de semana por priorizar descanso, por un catarro o por lo que sea, tampoco serían elegibles. Aquí me da igual lo que digan: una norma que puede hacer que cinco de las seis o siete mejores temporadas individuales de esta campaña —insisto, los líderes en puntos, rebotes, asistencias y tapones— no sean elegibles para los quintetos All-NBA no es que roce el absurdo, es que lo supera y hay que cambiarla.

¿Las apuestas deportivas? Claro que sí, unamos NBA y apuestas como un solo ser aunque nos manchemos de mierda.

Cada vez tenemos más competencia porque Netflix, YouTube, videojuegos, Champions, Premier, NFL y un largo etcétera, y lo que hacemos es devaluar nuestro producto dando pie a lo de este año, a una montaña de partidos infames que se alejan de cualquier espíritu de competición deportiva profesional que se supone debe dar ejemplo.

¿Cómo se puede permitir que en una era dorada de jugadores como LeBron, Curry, Durant, Harden, Jokić, Giannis, Embiid, Tatum, Dončić, Shai, Cade, Edwards o Wemby tengamos que estar hablando de que se ha batido, por mucho, el récord de partidos decididos por más de 30 puntos de diferencia porque hay diez equipos que buscan perder noche tras noche?

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