Anotaciones de las Finales 2026 (4)
Cada equipo queda dónde merece.
¿Por quién empiezo? ¿Por los campeones? ¿Por los subcampeones? Vamos con los segundos.
Los Spurs
Sabor agridulce. Temporadón. Quemando etapas. Ni en sueños pensaba verlos jugando a estas alturas de curso. Con el tiempo me convencieron de que estaban para ir a por todas y creí que serían los que alzarían el título. Han disputado cinco partidos de Finales y han tenido en sus manos la victoria en cada uno de ellos. Diablos, esto podía ir 5–0 si la serie fuese al ganador de cinco.
Han terminado todos los primeros cuartos ganando de al menos 10 puntos (+57 en total en esos 60 minutos). Han tenido diferencias favorables de dobles dígitos en todos los encuentros. Probabilidades de victoria de entre el 83% y el +99% liquidadas. Lideraban por 29 en el tercero y perdieron. Lideraron por 16 en el quinto, tuvieron ventajas de al menos 10 puntos en todos los cuartos, incluido el último, y perdieron.
En unas Finales de 4–1 que podían haber sido dignas de 4–3, 3–4 o de que ya las hubiesen ganado, los Spurs han sido vencidos sin que puedan apelar a la mínima injusticia terrenal o divina. Las cuatro derrotas han tenido tanto mérito de los Knicks como demérito de ellos. Han dado un cante serio en ataque. Se han ido desdibujando cuando la presión aumentaba y el tiempo se reducía.
Defensivamente poco se les puede reprochar. En el definitivo Game 5 dejaron a New York en su peor anotación de una primera parte durante toda la temporada (37 puntos), pero de nuevo se mostraron incapaces de distanciarse en el marcador o de sostener las ventajas. Tres canastas en los últimos 8:20 de la noche. Así es imposible.
El mejor resumen te lo da su entrenador, Mitch Johnson:
«No hemos merecido ganar los partidos. Hay muchos niveles de ejecución. Puede haber rebotes. Puede haber detalles al final del partido. Puede haber un comienzo de partido en el que obtienes la ventaja y luego no la mantienes. No estábamos listos para ganar un campeonato de la NBA. El mejor equipo ganó. Hicimos muchas cosas bien y no terminamos el trabajo».
Cuatro victorias de New York por 16 puntos de diferencia total, a 4 de media el triunfo. Qué mayor porcentaje de esta incapacidad de cerrar los partidos corresponde al desgaste de Wembanyama (la diferencia entre sus primeros cuartos y los últimos es notable), a la inexperiencia de tantos jóvenes como Castle, Vassell o Harper, a las decisiones de un entrenador que no llega a los 40 años o la seriedad de un rival que ha hecho historia, queda a gusto del lector.
Los Knicks
Terminar unos playoffs con una racha de 15–1 es parecido a lo que hicieron los Warriors en 2017, un 16–1 total. Después de ese 1–2 en contra durante la primera ronda disputada contra Atlanta, los Knicks han ganado 15 partidos de 16 jugados, incluyendo 9 de 9 jugando fuera de casa. Han remontado partidos perdidos, han arrasado a Atlanta, a Philadelphia, a Cleveland. Han podido contra el equipo que salió vivo del Oeste.
Su diferencial acumulado en playoffs es de +283, de largo el mejor que se ha visto en la historia de la NBA, superando los +230 de Warriors (2017), +214 de Spurs (2014) y +210 de Warriors (2018). Este EQUIPO, con mayúsculas, ha dado un clinic de baloncesto a lo largo de dos meses.
Cavs, Lakers o Kings se cansaron de Mike Brown. Los Wolves apostaron contra Karl-Anthony Towns. Josh Hart nunca fue la niña bonita de Lakers, Pelicans o Blazers. ¿Jose Alvarado? Muy pequeño, no valía ni para New Orleans. Proyectos con futuro como Phoenix o Brooklyn se deshicieron de Mikal Bridges porque tampoco era para tanto. Conocemos de sobra la historia de los Mavericks con Jalen Brunson, jugador, por cierto, elegido en SEGUNDA RONDA del Draft.
Un grupo de hombres que nunca fueron considerados como estrellas rutilantes, ganadores sin fisuras, líderes incontestables o proyectos seguros, han terminado ganando el anillo NBA en 2026. JUNTOS. Una defensa sólida, comprometida en cada posesión; un ataque coral en el que cualquiera podía destacar en un momento dado.
Claro que ha habido uno que ha brillado por encima de todos porque siempre tiene que ser así. Al final de los partidos él era el jugador al que darle el balón. Brunson completó el partido más importante de su carrera haciendo algo que solo Michael Jordan había logrado: 45 puntos en cancha contraria el día que se decide quién es el campeón. Más allá de la anécdota del dato, lo que ha mostrado en ataque, confianza y liderazgo este tipo es para colgarlo en un museo.
El mesías de NY, como escribió hace unas horas Gonzalo Vázquez.
Detalles
Un partido casi de otro tiempo. Ningún equipo estuvo bien en ataque ante unas defensas agresivas hasta el límite. Brunson anotó prácticamente la mitad de los puntos de los Knicks. Los Spurs fueron incapaces de llegar a 20 o 25 de ventaja pese a que New York hizo un primer cuarto de 4 de 22 en tiros de campo. A lo largo de la primera mitad entre ambos conjuntos se combinaron para 28 canastas en 24 minutos. El boxscore indica un 33/86 para San Antonio (38%); un 31/87 para los Knicks (36%).
¿Puede que un 35% o 40% de los aficionados presentes en el Frost Bank Center animasen a los Knicks? Casi seguro que sí. Otra invasión tremenda.
Primer equipo que revienta la teoría del 40 before 20 en décadas. Los Knicks no ganaron 40 partidos antes de perder 20 y por eso tenían la estadística en contra. Eran favoritos en octubre y febrero, pero Pistons, Thunder, Spurs y Cavs encajaban más en lo que podría ocurrir. Tiene su punto que los Knicks hayan salido campeones eliminando a Spurs y Cavaliers y que los Thunder cayesen previamente con San Antonio.
¿Presión? Ja, dicen en Manhattan. No había equipo más presionado que los Knicks en estos playoffs. Caer en primera o segunda ronda provocaría algún que otro despido o traspaso. Se vieron abajo con el mencionado 2–1 de los Hawks. Su magnífica y heroica respuesta continuada habla de la madurez, confianza y unión de ese vestuario.
Me gustó ver a Clyde Frazier y Patrick Ewing tan cerca de los campeones. También lo son ellos, claro que sí. Como Spike Lee, alguien que también debería recibir el anillo de campeón. ¿Quién ha animado más a los Knicks a lo largo de América que él durante las últimas CUATRO décadas? ¡Se hizo abonado de temporada en la temporada rookie de Ewing!
«Los Spurs seguirán peleando por el título durante una década». «San Antonio volverá a las Finales de forma recurrente». Nadie garantiza que los Spurs vayan a regresar a los partidos de junio. Deberían, pero… ¿Y si tardan más de lo esperado? ¿Y si una lesión, un traspaso, un subidón de ego, una oferta irrechazable en agencia libre o cualquier otra cosa les hace cambiar el rumbo? Los casos de los Cavs de 2007 o los Thunder de 2011 están ahí. En esta era de ocho campeones diferentes en ocho años, dar por seguro que el campeón o subcampeón va a regresar a las Finales en poco tiempo es una afirmación arriesgada.
¿Hay que más o menos copiar el modelo Knicks y los Spurs deberían despedir a Mithc Johnson en las próximas semanas?
La temporada de los Knicks: campeones de la Copa NBA, campeones de la Conferencia Este, campeones de la NBA. La mejor campaña de su historia para terminar con los 53 años de sequía. Equipo de leyenda.
Nada más por hoy.
Enhorabuena, Knickerbockers.
Buen domingo.
—Elio


